KABLOONAS

KABLOONAS
Burial of John Franklin. Author: me

KABLOONAS

Kabloonas is the way in which the Inuit who live in the north part of Canada call those who haven´t their same ascendency.

The first time i read this word was in the book "Fatal Passage" by Ken McGoogan, when, as the result of the conversations between John Rae and some inuit, and trying to find any evidence of the ill-fated Sir John Franklin Expedition, some of then mentioned that they watched how some kabloonas walked to die in the proximities of the river Great Fish.

I wish to publish this blog to order and share all those anecdotes that I´ve been finding in the arctic literature about arctic expeditions. My interest began more than 15 years ago reading a little book of my brother about north and south pole expeditions. I began reading almost all the bibliography about Antarctic expeditions and the superknown expeditions of Scott, Amundsen, Shackleton, etc. After I was captured by the Nansen, Nobile and Engineer Andree. But the most disturbing thing in that little book, full of pictures, was the two pages dedicated to the last Franklin expedition of the S.XIX, on that moment I thought that given the time on which this and others expeditions happened, few or any additional information could be obtained about it. I couldn´t imagine that after those two pages It would be a huge iceberg full of stories, unresolved misteries, anecdotes, etc. I believe that this iceberg, on the contrary than others, would continue growing instead melting.



sábado, 7 de septiembre de 2019

ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE...POLAR

Ayer preguntaba Miguel Angel Quereda, un entusiasta y amante de la historia de las expediciones polares como yo, acerca del nombre del globo con el que Salomon Andree trató de alcanzar el polo Norte durante sus expediciones de 1896 y 1897 fué bautizado. Al parecer, en algún lugar se decía que el aerostato podía haberse llamado como el barco de Nansen, el Fram.
En realidad el verdadero nombre con el que se bautizó a la aeronave era "El Águila", "Ornen" en Sueco. No tengo claro el origen de este nombre, puede que fuera porque el aguila real habita la Laponia Sueca, o porque fue parte de su escudo real en algún momento de la historia, pero aunque su nombre no coincidía con el de su homólogo marítimo, el Fram hace su aparición en escena en la historia de la expedición de Andrée como uno de esas coincidencias que parecen solo ocurrir en las películas de aventuras.
Gracias a Miguel y también porque precisamente ahora, Borge Ousland y Mike Horn se encuentran embarcados en el Pangea navegando hacia el norte pasado el estrecho de Bering con intención de protagonizar una hazaña similar a la de Nansen,, se me ha ocurrido hacer una breve reflexión acerca de este hecho. Borge y Mike se encuentran en estos mismos momentos tratando de alcanzar la máxima latitud norte posible antes de desembarcar para comenzar su temerario intento de cruzar el polo Norte al final del verano ártico. El Pangea tendrá que volver posteriormente a recogerlos precisamente en el archipiélago de Svalbard (o Spitzbergen, como se denominaba antaño), donde Salomon Andree se encontraba 123 años antes preparando su vuelo, después de una durísima travesía que se supone durará más de dos meses.
José Mijares, uno de nuestros paisanos expedicionarios afincado en las vecindades del Cabo Norte, nos está manteniendo puntualmente informados a todos los enamorados de las regiones en el grupo de Facebook "Del Artíco al Antártico" acerca de sus avances. A algunos no nos cabe el corazón ya en el pecho esperando los siguientes acontecimientos...


En el libro "El globo de Andrée", he encontrado la descripción de aquel histórico encuentro al que me refería anteriormente. A mediados de Agosto de 1896, mientras el equipo de tierra de la expedición de Salomon estaba inflando el globo en el hangar que habían construido al norte de Svalbard, apareció en el horizonte un buque de tres mástiles que procedía del norte. Nada sorprendente en principio sino fuera porque al norte de Svalbard, a poca distancia de sus costas, comienza la banquisa helada, el casquete polar. Un mar helado infranqueable en aquel entonces que cubre el extremo septentrional del planeta y que rodea al Polo norte, lo defiende de su asalto por los humanos como una inexpugnable fortaleza y que por aquel entonces todavía no había sido vencida.
Allí, virtualmente a las puertas del fin del mundo, se generó inmediatamente una gran excitación que se extendió como pólvora ardiendo tanto en el hangar en tierra donde se alojaba el aerostato como por el Virgo, el barco de apoyo que acompañaba y aprovisionaba a la expedición.
¿Que pintaba en aquellas latitudes un barco cuando esa región solo era visitada por balleneros y turistas? Aquel misterioso navío se detuvo e izó la bandera noruega en el palo mayor. Un grito se alzó en el aire procedente de los corazones de todos aquellos que lo presenciaron. Los que habían visto alguna vez alguna foto suya lo reconocieron al instante por su peculiar forma, era el Fram.

De repente, un grito rompió la quietud de aquella plácida atmósfera ártica.
"¡Es Nansen! ¡Nansen ha regresado del Polo Norte!"
Enseguida, Andree y sus compañeros exploradores se acercaron al barco y vitorearon a los marineros del Fram cuando se encontraban a tiro de piedra de ellos, pero el rostro de estos, sin embargo, estaba dominado por la pena. Nansen no estaba con ellos. Solo hacía un día que el Fram había sido liberado del hielo unas millas al norte, a una latitud de 81º. El mar helado había transportado miles de kilómetros sobre su superficie a aquellos hombres a bordo de su formidable nave durante tres años y dos meses. Hasta entonces no se había tenido noticias de ellas, algunos incluso los daban ya por perdidos.
El capitán Sverdrup que comandaba el Fram y la tripulación se encontraba a salvo, la banquisa les había perdonado la vida, pero Nansen no se encontraba a bordo, había abandonado el barco el 14 de marzo del año anterior, 1895, a una latitud de 84 º junto a su compañero el joven teniente Johansen con 28 perros, trineos y provisiones para cuatro meses para intentar alcanzar el Polo Norte andando.
El Fram en Tromso
Después de su visita, Andrée invitó al capitán y a parte de la tripulación del Fram a visitar sus instalaciones en tierra. Es fácil imaginar su cara de asombro cuando vieron el espectacular despliegue que Salomon Andree tenía montado en aquel remoto lugar. Como algún testigo diría en uno de los libros acerca de la expedición:
"Es un placer ver a estos hombres tan contentos de encontrarse entre hermanos de armas (Brothers in arms) y compañeros de peligro." .

Después vinieron los brindis y más vítores. Aquellos bravos hombres habían llevado la bandera noruega a los 86 º de latitud batiendo todos los records existentes y, aunque todavía no se tenían noticias de Nansen, era posible que éste y Johansen la pudieran haber plantado en el mismísimo Polo Norte deteniendo en seco la loca carrera en la que tantas naciones se habían embarcado. Andrée, el competidor sueco que había planeado aquel loco intento de alcanzar el Polo en globo, le dio al capitán Sverdrup una misteriosa carta con la inscripción "El Polo Norte" para Nansen, cuyo contenido supongo que consistía en una cortés felicitación en caso de que el explorador hubiera logrado su objetivo.
Era el verano del año 1896 y Andrée se tuvo que retirar porque no se levantaron los vientos del sur propicios que tendrían que haberle llevado al Polo Norte. Resignado, tuvo que desinflar la enorme esfera y emprender el regreso para volver a intentarlo el verano siguiente. Nansen, entretanto, había regresado de su odisea polar también sano y salvo, pero no había alcanzado el Polo. Apareció junto a su compañero poco tiempo después que el Fram protagonizando otro sorprendente e inesperado en encuentro con el explorador Británico Jackson en la Tierra de Francisco José. Por lo tanto Andrée tenía todavía la oportunidad de ser el primero en lograrlo, todo el mundo estaba pendiente de él. Nansen y Andrée tuvieron la oportunidad de encontrarse en Tromso como si se estuvieran pasando el relevo para el siguiente intento.
Aquel segundo verano (año 1897), desafortunadamente para Andrée, si que soplaron los vientos que tanto necesitaba y que al parecer eran bastante raros en aquella región. El Ornen alzó el vuelo orgulloso entre gritos de alegría y una inmensa expectación ¿Sería Andrée, cabalgando en su águila, el primero en alcanzar el polo Norte?,
El Ornen se elevó, las cuerdas que le unían a tierra se cortaron, como se corta un cordón umbilical entre un bebé y su madre, y desapareció en el frío aire de las islas Spitzbergen en pos de su ansiado Grial. No se tendrían noticias de su paradero hasta 33 años después cuando los cuerpos de los tres exploradores aparecieron en la isla de Kvitoya, o isla blanca, que pasa casi desapercibida en aquel desierto helado y que se encuentra a unos 400 km al este de donde partió su globo.

Junto a sus cuerpos, apareció un conjunto de fotografías y sus diarios, documentos congelados que esperaron pacientemente durante todo ese tiempo para poder aportar algo de información acerca de lo sucedido. Sin embargo, los últimos días de los tres exploradores quedan encerrados en un misterio que a día de hoy no es otra cosa que materia de especulación.

Volviendo a nuestra era, no cabe esperar que Borge y Mike protagonicen un fortuito encuentro similar al de Nansen y Jackson, entendemos que los medios de hoy en día, teléfono satélite, GPSs, etc, harán que el encuentro entre el Pangea, o quien sea el que les recoja del hielo o el mar en las proximidades de la Tierra de Francisco José sea programado. Pero, como José Mijares nos ha advertido, la época del año en la que se están aventurando, la prácticamente nula posibilidad de rescate y el incierto espesor del hielo por el que tendrán que transitar, hace que para aquellos que estamos siguiendo el devenir de esta expedición, no nos llegue el cuello a la camisa a causa de la preocupación acerca de su seguridad de una forma muy similar a como el mundo vivió hace más de un siglo el transcurso de las expediciones de Nansen y Andrée.

1 comentario:

  1. The fact that salvageable photo negatives and diaries could be found after 33 years in such an unforgiving Arctic environment does raise some hope that Crozier's desk holds similar treasures.

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