KABLOONAS

KABLOONAS
Burial of John Franklin. Author: me

KABLOONAS

Kabloonas is the way in which the Inuit who live in the north part of Canada call those who haven´t their same ascendency.

The first time i read this word was in the book "Fatal Passage" by Ken McGoogan, when, as the result of the conversations between John Rae and some inuit, and trying to find any evidence of the ill-fated Sir John Franklin Expedition, some of then mentioned that they watched how some kabloonas walked to die in the proximities of the river Great Fish.

I wish to publish this blog to order and share all those anecdotes that I´ve been finding in the arctic literature about arctic expeditions. My interest began more than 15 years ago reading a little book of my brother about north and south pole expeditions. I began reading almost all the bibliography about Antarctic expeditions and the superknown expeditions of Scott, Amundsen, Shackleton, etc. After I was captured by the Nansen, Nobile and Engineer Andree. But the most disturbing thing in that little book, full of pictures, was the two pages dedicated to the last Franklin expedition of the S.XIX, on that moment I thought that given the time on which this and others expeditions happened, few or any additional information could be obtained about it. I couldn´t imagine that after those two pages It would be a huge iceberg full of stories, unresolved misteries, anecdotes, etc. I believe that this iceberg, on the contrary than others, would continue growing instead melting.



sábado, 7 de septiembre de 2019

ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE...POLAR

Ayer preguntaba Miguel Angel Quereda, un entusiasta y amante de la historia de las expediciones polares como yo, acerca del nombre del globo con el que Salomon Andree trató de alcanzar el polo Norte durante sus expediciones de 1896 y 1897 fué bautizado. Al parecer, en algún lugar se decía que el aerostato podía haberse llamado como el barco de Nansen, el Fram.

En realidad el verdadero nombre con el que se bautizó a la aeronave era "El Águila", "Ornen" en Sueco. No tengo claro el origen de este nombre, puede que fuera porque el aguila real habita la Laponia Sueca, o porque fue parte de su escudo real en algún momento de la historia, pero aunque su nombre no coincidía con el de su homólogo marítimo, el Fram hace su aparición en escena en la historia de la expedición de Andrée como uno de esas coincidencias que parecen solo ocurrir en las películas de aventuras.

Gracias a Miguel y también porque precisamente ahora, Borge Ousland y Mike Horn se encuentran embarcados en el Pangea navegando hacia el norte pasado el estrecho de Bering con intención de protagonizar una hazaña similar a la de Nansen,, se me ha ocurrido hacer una breve reflexión acerca de este hecho. Borge y Mike se encuentran en estos mismos momentos tratando de alcanzar la máxima latitud norte posible antes de desembarcar para comenzar su temerario intento de cruzar el polo Norte al final del verano ártico. El Pangea tendrá que volver posteriormente a recogerlos precisamente en el archipiélago de Svalbard (o Spitzbergen, como se denominaba antaño), donde Salomon Andree se encontraba 123 años antes preparando su vuelo, después de una durísima travesía que se supone durará más de dos meses.

José Mijares, uno de nuestros paisanos expedicionarios afincado en las vecindades del Cabo Norte, nos está manteniendo puntualmente informados a todos los enamorados de las regiones en el grupo de Facebook "Del Artíco al Antártico" acerca de sus avances. A algunos no nos cabe el corazón ya en el pecho esperando los siguientes acontecimientos...



En el libro "El globo de Andrée", he encontrado la descripción de aquel histórico encuentro al que me refería anteriormente. A mediados de Agosto de 1896, mientras el equipo de tierra de la expedición de Salomon estaba inflando el globo en el hangar que habían construido al norte de Svalbard, apareció en el horizonte un buque de tres mástiles que procedía del norte. Nada sorprendente en principio sino fuera porque al norte de Svalbard, a poca distancia de sus costas, comienza la banquisa helada, el casquete polar. Un mar helado infranqueable en aquel entonces que cubre el extremo septentrional del planeta y que rodea al Polo norte, lo defiende de su asalto por los humanos como una inexpugnable fortaleza y que por aquel entonces todavía no había sido vencida.

Allí, virtualmente a las puertas del fin del mundo, se generó inmediatamente una gran excitación que se extendió como pólvora ardiendo tanto en el hangar en tierra donde se alojaba el aerostato como por el Virgo, el barco de apoyo que acompañaba y aprovisionaba a la expedición.

¿Que pintaba en aquellas latitudes un barco cuando esa región solo era visitada por balleneros y turistas? Aquel misterioso navío se detuvo e izó la bandera noruega en el palo mayor. Un grito se alzó en el aire procedente de los corazones de todos aquellos que lo presenciaron. Los que habían visto alguna vez alguna foto suya lo reconocieron al instante por su peculiar forma, era el Fram.

De repente, un grito rompió la quietud de aquella plácida atmósfera ártica.

"¡Es Nansen! ¡Nansen ha regresado del Polo Norte!"

Enseguida, Andree y sus compañeros exploradores se acercaron al barco y vitorearon a los marineros del Fram cuando se encontraban a tiro de piedra de ellos, pero el rostro de estos, sin embargo, estaba dominado por la pena. Nansen no estaba con ellos. Solo hacía un día que el Fram había sido liberado del hielo unas millas al norte, a una latitud de 81º. El mar helado había transportado miles de kilómetros sobre su superficie a aquellos hombres a bordo de su formidable nave durante tres años y dos meses. Hasta entonces no se había tenido noticias de ellas, algunos incluso los daban ya por perdidos.

El capitán Sverdrup que comandaba el Fram y la tripulación se encontraba a salvo, la banquisa les había perdonado la vida, pero Nansen no se encontraba a bordo, había abandonado el barco el 14 de marzo del año anterior, 1895, a una latitud de 84 º junto a su compañero el joven teniente Johansen con 28 perros, trineos y provisiones para cuatro meses para intentar alcanzar el Polo Norte andando.
El Fram en Tromso
Después de su visita, Andrée invitó al capitán y a parte de la tripulación del Fram a visitar sus instalaciones en tierra. Es fácil imaginar su cara de asombro cuando vieron el espectacular despliegue que Salomon Andree tenía montado en aquel remoto lugar. Como algún testigo diría en uno de los libros acerca de la expedición:

"Es un placer ver a estos hombres tan contentos de encontrarse entre hermanos de armas (Brothers in arms) y compañeros de peligro." .



Después vinieron los brindis y más vítores. Aquellos bravos hombres habían llevado la bandera noruega a los 86 º de latitud batiendo todos los records existentes y, aunque todavía no se tenían noticias de Nansen, era posible que éste y Johansen la pudieran haber plantado en el mismísimo Polo Norte deteniendo en seco la loca carrera en la que tantas naciones se habían embarcado. Andrée, el competidor sueco que había planeado aquel loco intento de alcanzar el Polo en globo, le dio al capitán Sverdrup una misteriosa carta con la inscripción "El Polo Norte" para Nansen, cuyo contenido supongo que consistía en una cortés felicitación en caso de que el explorador hubiera logrado su objetivo.

Era el verano del año 1896 y Andrée se tuvo que retirar porque no se levantaron los vientos del sur propicios que tendrían que haberle llevado al Polo Norte. Resignado, tuvo que desinflar la enorme esfera y emprender el regreso para volver a intentarlo el verano siguiente. Nansen, entretanto, había regresado de su odisea polar también sano y salvo, pero no había alcanzado el Polo. Apareció junto a su compañero poco tiempo después que el Fram protagonizando otro sorprendente e inesperado en encuentro con el explorador Británico Jackson en la Tierra de Francisco José. Por lo tanto Andrée tenía todavía la oportunidad de ser el primero en lograrlo, todo el mundo estaba pendiente de él. Nansen y Andrée tuvieron la oportunidad de encontrarse en Tromso como si se estuvieran pasando el relevo para el siguiente intento.

Aquel segundo verano (año 1897), desafortunadamente para Andrée, si que soplaron los vientos que tanto necesitaba y que al parecer eran bastante raros en aquella región. El Ornen alzó el vuelo orgulloso entre gritos de alegría y una inmensa expectación ¿Sería Andrée, cabalgando en su águila, el primero en alcanzar el polo Norte?,

El Ornen se elevó, las cuerdas que le unían a tierra se cortaron, como se corta un cordón umbilical entre un bebé y su madre, y desapareció en el frío aire de las islas Spitzbergen en pos de su ansiado Grial. No se tendrían noticias de su paradero hasta 33 años después cuando los cuerpos de los tres exploradores aparecieron en la isla de Kvitoya, o isla blanca, que pasa casi desapercibida en aquel desierto helado y que se encuentra a unos 400 km al este de donde partió su globo.


Junto a sus cuerpos, apareció un conjunto de fotografías y sus diarios, documentos congelados que esperaron pacientemente durante todo ese tiempo para poder aportar algo de información acerca de lo sucedido. SIn embargo, los últimos días de los tres exploradores quedan encerrados en un misterio que a día de hoy no es otra cosa que materia de especulación.


Volviendo a nuestra era, no cabe esperar que Borge y Mike protagonicen un fortuito encuentro similar al de Nansen y Jackson, entendemos que los medios de hoy en día, teléfono satélite, GPSs, etc, harán que el encuentro entre el Pangea, o quien sea el que les recoja del hielo o el mar en las proximidades de la Tierra de Francisco José sea programado. Pero, como José Mijares nos ha advertido, la época del año en la que se están aventurando, la prácticamente nula posibilidad de rescate y el incierto espesor del hielo por el que tendrán que transitar, hace que para aquellos que estamos siguiendo el devenir de esta expedición, no nos llegue el cuello a la camisa a causa de la preocupación acerca de su seguridad de una forma muy similar a como el mundo vivió hace más de un siglo el transcurso de las expediciones de Nansen y Andrée.

martes, 3 de septiembre de 2019

LO QUE EL TERROR ESCONDE

Mientras escribo estas líneas los buceadores de Parks Canada y la población local Inuit de la isla del rey Guillermo, se encuentran en el mismísimo corazón del Ártico Canadiense a bordo del buque de investigación "David Thompson" asediando los restos del HMS Terror. El Terror era el buque consorte y gemelo del HMS Erebus que Sir John Franklin capitaneó en su intento por lograr descubrir el tan ansiado y elusivo paso del Noroeste. 

Como sin duda muchos sabéis a estas alturas, los dos barcos desaparecieron sin dejar rastro en el año 1845 y, a pesar de que numerosos restos dejados por las tripulaciones en su intento de escapar de las garras de aquellas inhóspitas tierras han sido encontrados desde entonces, no ha sido hasta tiempos muy recientes que ambos buques naufragados han sido hallados.

Hace muy pocos días, Parks Canada publicaba en su web un vídeo que ya ha dado la vuelta al mundo. Se trata de siete excepcionales minutos que muestran el increíble estado de conservación en el que se encuentra el HMS Terror. Por desgracia el HMS Erebus se halla en un estado mucho más deplorable aunque también está siendo investigado. 


Esta es la primera vez que la organización gubernamental Canadiense publica un vídeo tan bien estructurado con imágenes espectaculares del interior del buque. El hecho de que el vídeo esté atrayendo la atención de todo el mundo no se debe solo al hecho de que pertenezca a la expedición de Franklin, que ya de por sí es un hecho histórico, sino a que es la primera vez que se encuentra un barco de esta época en tal fantástico estado de conservación.

La comunidad "Franklinita" de individuos enganchados a esta historia, como algunos nos llaman o nos llamamos a nosotros mismos, ha analizado cada fotograma de este corto vídeo tratando de identificar todos y cada uno de los objetos que aparecen en ellos. A veces el resultado de estos análisis ha sido mera especulación que seguramente se aleje infinito de la realidad, pero en otros casos se ha podido determinar que objetos aparecen en escena. 

Los investigadores han utilizado Drones submarinos que han recorrido la cubierta y los laterales del barco, se han introducido también por las compuertas que se encuentran abiertas y por la ventana rota de la cabina del capitán, Francis Moira Crozier. 

Las imágenes nos transportan en el tiempo primero mostrándonos el excepcionalmente bien conservado bauprés, el doble timón y un bote que en su momento estuvo colgado de sus correspondientes anclajes y que ahora yace junto al casco del Terror. La narradora del video lo describe de esta manera:

"Los restos del HMS Terror yacen majestuosamente al fondo del mar. La proa del naufragio es particularmente espectacular, cortando las aguas túrbidas Estas imagenes sirven de confirmación de que el Terror se ha conservado muy bien por las frias aguas de la bahía del Terror y por capas de sedimento protector. El timón permanece erguido después de haber soportado el paso del tiempo.
Un pequeño bote que originalmente había colgado de los pescantes descansa ahora al lado del barco. "

Posteriormente, el dron, se introduce por debajo de la cubierta principal por la parte de proa para investigar las zonas comunes donde los marineros comían, se reunían y dormían y se dirige más tarde hacia la popa paseándose por el pasillo que da paso a los camarotes de los oficiales, en uno de los cuales se adentra para explorar su interior. Como la narradora dice:

"En dirección a la popa un largo corredor se dirige a la oscuridad revelado las puertas abiertas de los camarotes individuales de los oficiales"

"Cada cabina es un mundo personal ahora congelado en el tiempo."

Camastros, platos de porcelana perfectamente colocados en sus estanterías, cajones, platos de madera, un trípode seguramente parte de algún instrumento científico, dos escopetas colgadas de la pared, botellas de cristal, cajas para rifles, una taza de cobre seguramente para medir la cantidad de ron a verter a la hora de preparar el Grog, etc. asombran al espectador porque, como muchos han comentado, parece imposible que tales objetos puedan encontrarse plácidamente ubicados en sus correspondientes emplazamientos como si nada hubiera pasado.

"Dos armas de fuego cuelgan todavía de la pared, prisioneras del óxido formado durante décadas"

El vídeo termina con una corta visita a la cabina del capitán, donde una mesa y una silla parcialmente enterrada en más de medio metro de sedimentos, parece invitarnos a sentarnos a consultar un mapa que posiblemente se encuentre sobre ella. El dormitorio del capitán, anejo a la cabina principal, sin embargo, se encuentra misteriosamente cerrado. ¿Que albergará en su interior? 

Los testimonios Inuit hablan de que alguno de los barcos albergaba el cadáver de un hombre, tan grande que varios nativos no pudieron levantarlo, un hombre con dientes largos, extraordinariamente largos. Hay testimonios que lo sitúan en el suelo y otros que lo emplazan en uno de los camastros. También es posible que se hable de dos cadáveres distintos en distintos barcos o encontrados en diferentes ocasiones. ¿Es posible que ese cuerpo del que hablaban aquellos que visitaron los buques antes de que se hundieran esté alojado dentro de este habitáculo?

Especulaciones de todo tipo circulan entre expertos y amateurs, algunas sorprendentes y más generosas imaginan a un capitán encerrado voluntariamente en su cabina, donde se cree que pudo perecer derrotado por la falta de alimentos, exposición al frío y al escorbuto. Hay quien como yo, opina que pudo ser encerrado forzosamente durante el estallido de un motín y enviado a pique con el barco que capitaneaba. El misterio está servido y las pruebas dan lugar a todo tipo de interpretaciones y conjeturas creativas. Con el tiempo, el dormitorio se abrirá y sabremos que esconde su interior. 

Todavía no se tiene una idea clara de si el barco llegó sin tripulación hasta donde ha sido encontrado, la bahía del Terror, arrastrado por el hielo a la deriva, por las corrientes marinas o si por el contrario fue reocupado después de su inicial abandono para ser dirigido al lugar donde ha sido encontrado hundido. El estado del interior y algunos otros indicios apuntan a que fue desalojado en orden y que las compuertas fueron convenientemente cerradas tal y como se hacía en esas situaciones.  Existen precedentes de abandono de barcos en similares circunstancias y el protocolo parece haberse seguido también en esta situación. Sin embargo, el barco no parece haber estado anclado donde se ha encontrado, no hay anclas ni de fondo ni para el hielo dispuestas para fondear e invernar. La hélice con la que dotaron al barco (*) está en posición, lo cual parece también incongruente con el hecho de que el barco se encontrara atrapado por el hielo cuando se hundió, ya que la hélice disponía de un sistema que  permitía izarla en caso de posibles daños por atrapamiento por hielo.  ¿Llevaron algunos marineros supervivientes el barco a la bahía que lleva su nombre (**)?. Esta es una incógnita que seguramente el trabajo arqueológico que se está llevando a cabo pueda resolverse durante esta misma temporada. 
* Los barcos fueron dotados de máquinas locomotoras de vapor y de un sistema de propulsión a hélice, algo que nunca se había probado en aguas polares. El nuevo sistema, incluía un sistema de izado de la hélice que permitía alzarla e impedir que los hielos que circundaran el barco pudieran dañarla.
**Es curioso que el nombre de la bahía fue puesto muchos años antes de que el barco fuera descubierto.




La rotura del cristal de la cabina, aunque se pensó en un primer momento que  perjudicaría el estado del interior de la misma, ha resultado sin embargo ser una bendición que ha permitido que los sedimentos se hayan depositado creando una atmósfera anaerobia que es posible, esté protegiendo los documentos que puedan encontrarse enterrados en ella. 

La narradora, nos deja atónitos al comentar lo siguiente:

"Dentro de la cabina, hay una mesa de trabajo que domina el centro de la habitación con cajones sellados que muy probablemente contienen información esencial acerca de la expedición de Franklin."

"Estas imágenes confirman la posibilidad de que encontrar documentos escritos no es solamente real sino que además es posible que se puedan encontrar una gran cantidad de estos."

En fin, os podéis imaginar que desde que se ha publicado este vídeo el corazón no me cabe en el pecho, pero es necesario tener paciencia. Las ventanas de tiempo durante las cuales se puede realizar una exploración efectiva de los naufragios son extremadamente cortas, con suerte se dispone de tres semanas o un mes para realizar los trabajos necesarios. El trabajo que acaba de comenzar durará años, pero con total seguridad en el transcurso de todos ellos, Parks Canada nos sorprenderá con impresionantes descubrimientos que nos dejarán sin respiración. 

domingo, 25 de agosto de 2019

RESCUING FRANKLIN BY BALLOON

When Sir John Franklin vanished during more than two years trying to find a northwest passage without giving the smallest signal of life to the outer world, the Admiralty lazily began to organize searching expeditions for him. The most varied number of ideas of all sorts produced by all kind of people, appeared in the Admiralty mail box describing the most surprising and imaginative means to locate the explorer and his lost men.

These facts brings to my mind the relatively recent events happened in Thailandia, when that group of children got trapped in the interior of a very complicated cave called Tham Luang. A lot of ideas about how to perform the complex rescue were put on the advisory board´s table, some of them impossible to carry out, but others like Elon Musk´s capsule or minisub were concepts which could seem shocking at first sight, but which for some sounded plausible after second thoughts


Some of the suggestions to locate Franklin made during the years that the rescue missions were being organized were mere bizarre digressions made by private individuals. The result surely of the combination of their boundless imagination, nightmares or just bad hang outs which were quickly scribbled in papers and sent to the Navy thinking heads. But other ideas were produced by prominent people and deserved the attention of those who were defining the rescue program. They were actual inventors, masters on the areas they were working. That was the case of Lieutenant George B. Gale and John Hampton, renowned ballonists who by that time had performed some relevant ascentions which had gathered international interest.

In autumn of 1849, Lieutenant George B. Gale proposed Lady Jane to use a balloon which should ascent from one of the searching ships and reach a height of two miles to be able to scan a significant part of the horizon in search of any clue which could led them to the whereabouts of the lost expedition.

Though apparently quite a logical proposal for a modern individual, people of that age didn´t receive it with the due enthusiasm and the press, prone to mock any extravance, particularly those related with polar exploration, loomed over Gale ravenously. The Era called him "Columbus of the Skies" in october of 1849, though they used that term for other flying pioners of the time in subsequent publications. The Punch punched a bit stronger with this short and, as usual, acid post:



George Burcher Gale, formerly an actor, wasn´t however as stupid as may be depicted by the Polar detractors journalists of Punch. In fact he was a successful balloonist which career as an aeronaut had started at a proper time, 1848, to be of some service for the Franklin expedition rescuers. 

By 1850 he had performed at least 114 ascentions. The summer of that year, he kept on describing his plans for rescuing Franklin in the lectures he gave and complaining about the behaviour of the Admiralty which, according to him, had adopted his methods and was performing some tests but with inadequate material and  by "ignorants of principles of aeronatics".He also described his smallest versions, the messenger ballons, which were used during the searching squadrons of 1850 and 1852.
  

It was during an exhibition in september of 1850 in the hippodrome of Vincennes at Bordeaux where poor Gale lost prematurely his life after suffering a mortal accident. By the effect of an unlucky misunderstanding between his team and himself, after landing safely, while emptying the balloon, his men released the ropes which held the aircraft which carried  away an horrified Gale hanging somehow from the basket, which had previously overturned. He was taken to the sky for the partially emptied sphere out of the sight of the astounded audience. His body was found the following day some miles away from the landing point in the middle of a close forest. This bizarre end contrasts strongly and paradoxically with the assertions made by him during the Leicester square´s lecture described in the article posted above on which he claimed that:

"He says that nearly all the serious or fatal accidents in ballooning have happened with inexperienced and incompetent aeronauts, who were unacquainted with the principles and details of the science, and makes the rather bold assertion that there is no much safety in, the car of a well managed balloon as in a railway carriage, the cabin of a steamer, or the inside of a stage-coach"

The fact was that the idea had somehow made an impression in the upper circles of those organizations which were collaborating in organizing the searching. Charles Richard Weld, the assistant secretary of the Royal Society proposed precisely not only using unmanned balloons to release papers with messages addressed to the lost men but also using manned balloons to explore the surroundings of the searching ships as far as possible. 

John Hampton, another aeronaut, wasn´t a lunatic neither. He was another visonary man who followed the dangerous career of parachutist initiated by André-Jacques Garnerin in 1797Garnerin was the first on jumping with a primitive parachute from a balloon and be lucky enough of landing roughly but safely in Parc Monceu of Paris after a heart-stopping descent.

                                                  

Hampton was an extraordinary bold man who was a reference in the small world of balloonists of the time and who had performed a number of previous flights. To illustrate his audacity, we have the Canterbury´s flight of 1839 which ended with him perched in the hoop of the balloon whose car he had to cut away to reduce weight. If you make zoom in the picture below you could see a tiny Hampton grabbing the rigging of the inflated sphere:


1839 ascention at Canterbury
He was working by that time in the combination of two different techniques, hot air balloons which have been forgotten since the arrival of hydrogen filled balloons and parachuting. A hot air balloon could be easier to use in the arctic regions because it made unnecesary to produce the huge amount of hydrogen needed to lift the weight of a man. 
John Hampton
In april of 1848, precisely when the remaining crews from Erebus and Terror were abandoning their ships, he was dmonstrating the world again his bravery in Rotundo Gardens, Dublin jumping  from a ballon at a height of 3.000 m (10.000 ft). That wasn´t his first jump, ten years before, in 1838, he had performed a succesful parachute jump in Cheltenham, England, becoming the first englishman parachutist. Here there is an interesting article by John Lucas which describes well his historic jumps and the devices he used in his jumps.


In june of 1850 Hampton proposed the Admiralty to use his improved hot air balloons, called by him "Artic surveying balloons". He apparently performed that same year another demonstration in Rotunda Gardens, Dublin, where it would be tested the messenger balloons and the manned one carrying not one but two passengers on board the basket. The balloon dessigned by Hampton had a diameter of almost 14 m and 21 m of height.                                                       



For some reason, only his proposal related with messenger balloons, also made by Gale as was described earlier, was adopted by the Admiralty. Likely, the manned option was rejected due to the inmense size of the  necessary fabric for such flights or maybe, someone thought that a hot air ballon could not carry out its duty properly in the extremely cold air of the Arctic regions. Maybe someone in the Admiralty had foreseen this difficulties and was reluctant to sacrifice the so much need room for provisions on behalf of a very likely fiasco which could have been difficult to explain. At the end of the day, we all know the difficulties Scott had to fly his manned balloon in the Antarctic (in "Exploring Arctic Frontiers" is described on which other polar expeditions were manned balloons used before Scott) maybe not carrying them wasn´t a bad decission after all.

But what if they had worked well? Could the use of those innovative  means of transport have been of some usefulness for the searching parties? I guess so and I bet for it. In the book "Hunters of the track" there is a brief discussion about the subject. My opinion is that it could have been useful not only for locating Franklin ships but also for the geographical work, don´t forget that was the underlying target of many of those searching operations. I have no doubt that if available then, John Ross would have found Bellot strait during his expedition of 1829-33 had he used Hampton´s "Artic surveying balloons". Or who knows if the very same Franklin would have recognised from the air that King William Island was in fact an island and not a peninsula as it was widely believed in 1845, saving therefore his life and the life of his men. 

That´s a thing we will never know but it is stimulating and tantalizing to play with the idea of  James Fitzjames and Francis Crozier on board a fragile basket, flying over Cape Felix at several hundreds of meters from the ground, with an impressive view at the bottom of their two tiny ships beset and frozen, surrounded by tens of men anxiously looking up at them spreaded like black dots placed in the ice while the officers were spotting through their chilled spyglasses a completely free of ice Rae Strait. That would have changed the dramatic outcome of all this mesmerizing tragedy, don´t you think?





domingo, 11 de agosto de 2019

THE ARCTIC GRAVEYARD

Long time ago I started another of my mammoth projects, the ARTIC GRAVEYARD, a map which shows (or will show when finished) all the men and women killed or lost in "action" while participating in polar expeditions. It also includes the graves of those who were lucky to come back  home, or at least made it to die between the two polar circles at home or in the course of any other adventure.

I think this was the first "Geographical" project on which I began to work but for some reason it has been the last of all on seeing the light. Though it is far from being complete I have decided to publish it now and not waiting a minute more to finish it, a thing it would likely never happen.

Jonathan Dore, the polar specialist, did some months ago a huge contribution to the project forwarding me a map with lots of these "polar casualties". His work was mainly focused in the earlier centuries of polar exploration, precisely the most difficult area of the history to scan. You can imagine my face when he, a man I have never met in person, did that. What Jonathan, and other polar friends I have made in the course of the years I have been working on this blog, did are the kind of things which makes me keep on working amateurishly hard for all those who have interest in this things.

So, here it is the result of the combination of our join work. I hope you will like it and will amaze, the same I did before the impressive sight of all those places spreaded all over the world where so many died. It is also horrific thinking that a big number of those lost people were, and will, never  found.



I have deduced from my other previous works that a cooperative work is essential to give shape to this kind of projects. I have counted in the former ones with the disinterested and invaluale help of many polar enthusiasts which have assisted me to make more perfect and decent maps like the map which shows where the relics of the Franklin expedition are, the map which shows many of the polar memorials and other polar related elements which are spreaded all over the world and maybe the most ambitious of all, one which is aiming to show all the routes followed by the polar explorations of all times. You can visit them in the maps section of this blog and colaborate if you want. I can´t offer nothing in compensation but a "Thank you" in the box which bears the description of the pinned item.

Now it has come the time to honour those men and woman who lost their lives trying to reach the Arctic and Antarctic chimeras wherever they were or were located. Whenever it has been possible names and dates of those who died have been added to the description of the pins or to the labels, which only in some cases are accurately located. Many more death places will come in the future to fill some blanks but many others will likely remain unknown forever.

Now, let´s take a look to this particular worldwide Polar Hall of fame and amaze ourselves before the impressive dimensions of the tragedy which by definition is linked to the term "Polar exploration".

Enjoy it!!

viernes, 28 de junio de 2019

THE FORGOTTEN HEROES

A good number of times I have heard or read that more people died trying to find Franklin and his men than in the expedition itself, an affirmation which I have always thought was an exaggerated one.  

We have talked about that previosuly in this blog, but though I don´t have yet the precise figures of the men who died in the pack of expeditions which departed trying to locate the missing Franklin expedition, it is hard to imagine that the number of casualties during all of them could reach 129, which is a very big number.

Time ago, while reading the narratives of those searching expeditions, I was curious about those other graves which splashed the arctic scenario like those so famous of Beechey island. I started to compile the names of all those men, noting the date they died, the causes of their deaths, ranks, burial places, etc.

I wrote about Port Leopold, Dealy island, North Star Bay, Griffith island and other places trying to raise certain awareness about the men who lie there, thinking than in those remote places there were incorrupted bodies like the three from Beechey island. Graves, sometimes unlocated but which a day long time ago, beared forgotten names. Those names are not written in tombstones in the heads of their graves, sometimes because, as I said above, the burial sites are not located and in the rest of the cases because nobody has replaced the original and lost headstones for new ones, like happened with those of the Franklin men.

I am publishing the list here now, and will update these days because my intention is to finish it and convert it into an exhaustive one. My original intention was to publish an article about this subject but I have realised that surely this thing is never going to happen in the short term. 

Meanwhile, here is the list of those forgotten men who, in some cases, are sleeping, likely, uncorrepted in their lost graves there, in the north, very far from their houses and descendants. 



It is not clear however where I have to look to fulfill the incomplete lost. There is no uniform agreement regarding the expeditions which should be considered as "Searching expeditions" as such. There is an interesting article by W.Gillies Ross called "The Type and Number of Expeditions in the Franklin search 1847-1859" which adress the topic. I will look into the pages of the narratives of the following list wich is part of a data base on which I am working which gathers all the polar expeditions of all times. For now, the death toll reaches the not at all insignificant number of 39.



This project (the list of lost men who died while looking for Franklin) evolved in a more massive and ambitious one which I call the Artcic Graveyard on which I am trying to locate all the places where arctic and antarctic explorers died. To this task I have counted with the unexpected help of the polar expert Jonathan Dore who added to my already long list, a huge number of men. I hope to be able to publish this map here in my blog soon.  






jueves, 25 de abril de 2019

LOS POBLADORES DE LA ANTÁRTIDA

¿Los pobladores de la Antártida? ¿De verdad? 

No, no es posible. Si algo diferencia las regiones Árticas de las Antárticas es que las primeras han estado habitadas por seres humanos desde tiempos casi inmemoriales y las segundas no, al menos no desde que ambas son regiones heladas, algo que por otro lado no siempre fueron. Por eso, os podéis imaginar cual fue mi sorpresa al encontrar en Internet una publicación de 1904 llamada "Alrededor del Mundo" un artículo que ostentaba el desconcertante título:

"¿VIVE EN EL POLO SUR UNA RAZA DESCONOCIDA?
Lo que dice un explorador famoso.
Teorías curiosísimas.- Lo que significaría el descubrimiento de ese continente perdido"


Portada del ejemplar de "Alrededor del mundo" de julio de 1904 donde se encuentra el artículo objeto de esta publicación.
"Alrededor del mundo" era una revista ilustrada semanal muy popular y de carácter costumbrista que se publicó entre los años 1899 y 1930. Aunque en principio era de contenido generalista, se ocupó también de temas artísticos, curiosidades, ciencia, viajes, etc. 

Si hiciésemos caso de lo que se dice y creyésemos en la remota posibilidad de que fuera cierto lo que se enuncia en el artículo... ¿Habría entonces que rescribir la historia? o resulta simplemente que nos encontramos ante una de esas pamplinas producto de la desbordante imaginación de algún iluminado pseudo-periodista del momento? 

Puede, pero antes de hacer una valoración gratuita y desinformada de lo que tenemos ante nosotros, contextualicemos la noticia en la época en la que se publicó. Remontémonos en el tiempo al año 1904. ¿Que se sabía por aquel entonces acerca de la Antártida? Pues en realidad más bien poca cosa, porque fue justo durante aquellos años cuando se intensificó la exploración de esa porción de nuestro planeta tan desconocida por entonces como lo podría ser Marte. 

No es de extrañar por tanto, que al igual que Edgar Rice Burroughs hiciera allá por el año 1912 utilizando Marte como escenario para contar de forma muy vívida y creíble las aventuras de John Carter en su "serie Marciana", otros hicieran lo propio dando rienda a su inventiva empleando la tan últimamente de moda "Terra Incognita".

A Prince of Mars by Edgar Rice Burroughs
Desde el primer momento en el que se había puesto pie sobre la Antártida cuando, por desgracia y también por casualidad, en 1819 naufragó en sus costas el Navío de línea español San Telmo, tan solo se habían hecho algunas tímidas incursiones por el interior del continente. La exploración por tierra comenzó en 1897 con la expedición de Adrien de Gerlache en el buque de exploración Bélgica, sin embargo, el ser humano no se aventuró profundamente en el corazón de la Antártida hasta el año 1902, cuando en el intento por alcanzar el polo Sur, durante la expedición Discovery (1900-1902), Wilson, Shackleton y Scott alcanzaron los 82 º de latitud sur. A pesar de estos y otros intentos, allá por 1904, apenas se conocían más que porciones sueltas de su costa y el pasillo de la meseta antártica por el que Scott había avanzado penosamente unos años antes. 

Fue la segunda expedición a la Antártida bajo bandera británica denominada Southern Cross, realizada entre los años 1898 y 1900 y comandada por el Noruego Carsten Borchgrevink,  la que dio lugar aparentemente a alguno de los mitos que inspiraron al escritor de este curioso artículo. La expedición de Carsten fue la primera en adentrarse, aunque muy tímidamente, por el interior del continente por primera vez, llegó a alcanzar los 78 º S por la barrera de hielo de Ross

Seguramente, el entusiasmo de Borchgrevink, que llego a denominar a la Antártida como "otro Klondyke" nubló la razón de aquellos que le leyeron estimulando una insaciable imaginación que se proyectó en artículos como el que estamos analizando. Según el autor:

"...el famoso explorador antártico Carsten Borchgrevink dice estar convencido de que el gran continente antártico, ..., está lleno de maravillas y enigmas, de animales extraordinarios, de algún pueblo nuevo con nueva civilización, nuevas religiones y nuevas costumbres. Por estas razones, la exploración del Polo sur es infinitamente más importante que el descubrimiento del Polo Norte.

La posibilidad de encontrar seres humanos sobre un continente antártico es mucho más fascinadora que todos los misterios del Polo Norte, sobre todo cuando se tiene en cuenta que si existen allí veinte, cuarenta o cien millones de seres humanos cuya existencia ha sido hasta ahora desconocida, estos se han encontrado desde las mas remotas edades separados del resto del mundo, tan separados como pueden estarlo los habitantes de otro planeta."

Yo por el momento no he encontrado rastro de tales testimonios en boca de Carsten, pero seguiré investigando. 

El autor, no desespera ante la desoladora evidencia de que las zonas que con mayor probabilidad podrían albergar vida humana, que eran las costas donde la fauna ebullía por doquier, estaban de hecho completamente despobladas, y emplaza su delirio que habla de millones de habitantes antárticos, al ignoto interior del continente que todavía era en gran medida desconocido. La aplastante realidad es que lo más parecido a un ser humano que Borchgrevink vio durante su expedición fueron los pingüinos Adelia que habitaban las abarrotadas colonias del cabo Adare donde montaron su base,  el denominado Camp Ridley:

"El que las costas del continente antártico hasta ahora descubiertas sean yermos estériles, no quiere decir que en el interior no exista una población numerosa así como una fauna y una flora de extraordinaria riqueza." 



Además de detenernos a analizar las chocantes ilustraciones que adornan el texto, como el sorprendente hombre-pez que ocupa el centro de la primera página, merece la pena  transcribir parte del resto de los desvaríos que plagan el artículo aquí y allá. Algunos hablan sobre la abundante disponibilidad de luz existente durante gran parte de año, incluso de noche que teóricamente permitiría la vida en tan inhóspita región. Es en este punto donde el autor se aventura a suponer que incluso la luz proporcionada por la luna llena favorece la proliferación de la vegetación...

Uno de los pasajes más chocantes, y para mí graciosos, es cuando el autor divaga acerca del posible aspecto de los habitantes de las antípodas. Copio a continuación parte del texto:

"La naturaleza defiende a los seres contra el frío por medio de pelo o lana, ejemplo de ello tenemos en los ainos del japón, pueblo sumamente velludo. Es más que probable que los antárticos tengan igualmente la piel cubierta de abundante vello.
.
Para poder resistir continuamente los rayos solares durante más de seis meses y poder ver después en una oscuridad casi igualmente prolongada es necesario que los ojos del hombre antártico tengan pupilas contráctiles como las del gato, de manera que puedan ensancharse hasta llenar toda la órbita en la oscuridad y después, a la luz del día, disminuir de tamaño como un diafragma iris, hasta hacerse tan pequeñas como la cabeza de un alfiler.

Los huesos supraorbitarios deben estar  extraordinariamente desarrollados, y las pestañas  han de ser sumamente largas y espesas para preservar con su sombra a los ojos del perpetuo sol del verano."

No puedo evitar que la imagen invocada por el autor a través de su detallada y entusiasmada descripción no me parecezca tiernamente grotesca.  

Pero no hay nada menos refrenable que una mente creativa en ebullición. El autor no se ciñe a describir antropológicamente a los habitantes, sino que también enarbola teorías relativas a que fuentes de energía estas criaturas podrían utilizar, ¿por que no?:

"... hay motivos para creer que ambos polos gozaron de un clima muy cálido durante la época carbonífera, y que, por consiguiente, debe haber en el polo sur grandes depósitos de carbón." 

Esto podría ser cierto. El autor continua:

"Los antárticos por tanto deben emplear como combustible el carbón; probablemente son hábiles mineros que se valen para su trabajo de los citados animales."

Hábiles mineros...realmente no hay por donde cogerlo. Si ya resulta complicado creer en la existencia de tales seres, más lo es imaginar que éstos se estaban adentrando en una posible revolución industrial. 

Los animales de los que habla son mencionados en el párrafo anterior que no he transcrito. Se trata básicamente de descendientes del megaterio, del enorme gliptodón, cuya "concha" medía cuatro metros de diámetro, de los monos de cola prensil, grandes como gorilas, de las aves inmensas, medio reptiles y medio volátiles. 

Glyptodon - Wikipedia
La atmósfera ahora, con semejante variedad de fauna, se vuelve de lo más bizarra pero también interesante. No contento con la creación de semejante mundo esperpéntico, la descripción acerca de las características de los habitantes continua dando un giro inesperado hacia una nueva dimensión de irrealidad que comienza a rayar en la locura:

"Es más que posible que los antárticos tengan, además de los ojos, orejas y nariz, órganos  auxiliares parecidos a las antenas de los insectos, órganos fosforescentes de las luciérnagas y que, con estos órganos en la cabeza puedan derivar de la electricidad de la atmósfera y el magnetismo de la corteza terrestre, impresiones físicas de las que nosotros no podemos darnos cuenta.."

Esto es sin duda demasiado. Por ahora no he leído el libro "Primero en el continente Antártico" que narra la expedición de Carsten Bornschevnik, pero dudo mucho que, a pesar de que su líder fuera tachado de emplear en sus publicaciones un tono poco riguroso, periodístico y jactancioso, el contenido de este volumen y de otras de sus publicaciones, llegase a tales extremos de inventiva. Parece más bien la obra de un "lobo solitario" que aburrido en sórdido y oscuro rincón de una editorial, encontrase en los testimonios de los exploradores los ingredientes necesarios para esta receta tan explosiva. 

Tengo una gran tentación de leer el relato de esa expedición, seguramente lo acometa en breve. No solo por conocer algo más acerca de esta primera tentativa de adentrarse en las profundidades del continente de la que tan poco se conoce, sino también por tratar de descubrir alguna traza en él acerca de todo lo que se dice en este artículo.

En cualquier caso, las teorías y creencias relacionadas con la posible población y fauna de las regiones aledañas al polo Sur han llenado la cabeza de fantasías de eruditos y otros estudiosos desde tan temprana época como  fue el siglo XVI. Las ilustraciones del cosmógrafo Sebastian Munster que como se ha mencionado más arriba, acompañan el texto, no son menos sorprendentes. La "vida animal antártica" que ilustra el artículo, y que es representada por una copia en blanco y negro de la siguiente imagen dantesca, no pude por menos que dejarnos perplejos.


Imagen original correspondiente al grabado que figura en blanco y negro en el artículo y que muestra lo que se denomina Munster´s Monsters publicado en 1545 en su obra "Cosmografía". 
En ella se representa un conjunto de criaturas marinas y terrestres casi todas de feroz y amenazador aspecto.

Como no podía ser de otra manera, estas criaturas no corresponden realmente a la Antártida, sino que tiene su origen en una mezcla que combina parte de ficción con datos reales recopilados a través de avistamientos y capturas de animales marinos efectuados por los balleneros escandinavos  en aguas árticas. El autor del artículo obvió naturalmente el hecho de que la fauna y habitantes de la ilustración correspondiera al extremo opuesto del globo, y los situó, siguiendo el estilo del resto del texto sin escrúpulo ninguno, en las regiones antárticas.

A Sebastian Munster tampoco le faltaba imaginación, la podemos constatar en otras ilustraciones de la época como en la siguiente, que muestra a unos interesantes habitantes del espacio, a los que hoy en día denominaríamos alienígenas, cuyo aspecto curiosamente nadie ha utilizado para caracterizar a un extraterrestre en ninguna película de ciencia ficción. Parece que los aliens verdes de cuerpos enjutos y enormes cabezas triangulares dominadas por grandes ojos negros venden mejor que los humanoides de cara en pecho o los hombres monopie:

Pobladores del Cosmos- Sebastian Munster
Pero por desgracia, (o por suerte, según se mire), la Antártida no estaba poblada por los peludos aborígenes mineros de funcionales antenas, ni por los fantásticos animales que el autor del articulo tan brillantemente visualizaba. Es una verdadera lástima que Scott y sus cuatro acompañantes no hubieran podido ser atendidos y rescatados por estos nativos en su mortal marcha de regreso después de haber alcanzado el polo Sur en 1912. 

Imaginaros la escena. Imaginad a un Apsley Cherry Garrard,  el hombre al que se le encomendó la misión de ir en busca de su desaparecido jefe, caminando hacia el norte, escrutando el horizonte en busca de cualquier rastro de sus compañeros, hubiese visto salir de entre los jirones de nieve de una feroz tormenta, a un grupo de nativos antárticos tirando de las riendas de un glyptodon, o armadillo gigantesco, sobre el hielo de la bahía de Ross con unos felices y sonrientes, a la par que sanos y salvos, Scott, Wilson, Bowers, Oates y Evans encaramados a su armadura. 

Como habría cambiado la historia de las expediciones polares en la Antártida si toda esta sarta de despropósitos no hubieran sido tales...





domingo, 3 de marzo de 2019

TU, EL FRAM

No sé si habéis abrazado alguna vez algún árbol. Yo sí, aunque solo lo he hecho un par de veces en mi vida. Una vez en Valsain, Segovia, abracé un enorme pino de un par de decenas de metros de altura cuyo tronco no era capaz de  abarcar con los brazos  y en otra ocasión me apretujé contra un tejo milenario en la tejera de Tosande, Palencia.


No soy persona que crea en "esotericidades" de ningún tipo, pero si que trato de prestar atención y escuchar las sensaciones y emociones que mi cerebro produce después de recibir ciertos estímulos externos. En ambos abrazos arbóreos, consciente de que aquellas moles compuestas de sabia y de celulosa llevaban decenas, o incluso cientos de años, antes que yo sobre la faz de la tierra, las sensaciones que sus sobrias cortezas me transmitieron fueron de poder, robustez, de ser poseedoras de una fortaleza capaz de haber resistido los embates meteorológicos de decenas de inviernos y también, dejando volar un poco la imaginación, de sabiduría.

Hace un par de veranos tuve una experiencia similar cuando tuve la oportunidad de poner mis manos sobre el FRAM. Todavía era ignorante por aquel entonces de que este gran cascarón de nuez de madera fuese a poder hablar algún tiempo después, de manera parecida a lo que le ocurrió a Pinocho.

Gepetto tallando a Pinocchio
Ilustración de la publicación original por Enriko Mazzanti
Cuando el Maese Cereza trajo a Gepetto aquel pedazo de tronco parlanchín y risueño para que el anciano carpintero lo tallase en su humilde taller, le dijo:

"—He pensado hacer un magnifico muñeco de madera; pero ha de ser un muñeco maravilloso, que sepa bailar, tirar a las armas y dar saltos mortales. Con este muñeco me dedicaré a correr por el mundo para ganarme un pedazo de pan y... un traguillo de vino. ¡Eh! ¿Qué le parece? "

Un panorama prometedor, sin duda. Sin embargo, a diferencia de Pinocho, el futuro del FRAM no estaba destinado a ser exactamente el mismo que el que Maese Cereza había pronosticado para su nuevo pequeño amigo de madera, aunque si que estaría destinado a "correr por el mundo" y también a dar algún que otro pequeño salto mortal.

Cuando entré en la imponente sala del Fram museum de Oslo que alberga al FRAM, me quedé de piedra al ver la forma brutal de la proa de aquel veterano enfrentada a mí. Por fin me encontraba cara a cara con ese superviviente sobre el que tanto había leído... no perdí el tiempo. Bajé corriendo las escaleras que te permiten acercarte a su costado y posé ambas manos sobre su poderoso casco de roble. Quería ver si el FRAM quería decirme algo...

Proa del FRAM
Pero no, lamento decir que tras sentir el frió de sus maderos en la palma de mis manos, mi cerebro no se iluminó gracias a la luz reveladora de un relámpago misterioso, y que mi mente no se transportó en el tiempo y en el espacio para llevarme a presenciar aquellos gloriosos y míticos momentos de la historia de la exploración polar vividos por aquel barco tan peculiar en las regiones más remotas y gélidas del norte y sur de nuestro planeta. No, no hubo revelaciones, sin embargo su recia estructura de madera me transmitió sensaciones muy parecidas a las que los árboles que tiempo atrás había abrazado me habían hecho sentir tiempo antes. El FRAM ya estaba allí cuando yo había nacido, y había hecho cosas extraordinarias y transportado a personajes increíbles como a Nansen, Amundsen y Sverdrup. Aquella obra fruto de la imaginación y visión de sus diseñadores, había sobrevivido a los avatares de las expediciones en las cuales había participado, y sobre todo, también a la desidia y desinterés humanos que podían haber conseguido que esta maravilla de la ingeniería hubiera desaparecido para siempre como un viejo árbol talado para hacer leña cuando ya no era útil para nadie.

Sí, sentí voluntad y fuerza en aquella materia aparentemente inerte, pero no, el grueso casco del FRAM no consiguió obrar aquel milagro que yo esperaba y no me dirigió ni una sola palabra ni me transportó a ningún lado, en su lugar, lo hizo el libro que mi amigo Javier Cacho "Yo, el FRAM" publicó hace unos meses y el cual tengo la suerte de tener ahora en la sección de libros leídos de  mi librería adornado con una cariñosa dedicatoria. El FRAM, aquel viejo explorador de madera, a través del libro de Javier, empezó a hablar como Pinocho.

Cuando Javier me esbozó la idea antes de lanzarse a la tarea, le dije, "Adelante"* va a ser un éxito, es una idea muy original. ¿¿¿¿Un barco tan emblemático como el FRAM que cuenta de primera mano todas las aventuras que se han vivido a bordo de él??? No había oído jamás algo semejante, aquella idea tenía que funcionar.

Y efectivamente, ahora que ya he terminado "Yo, el Fram", puedo decir que el libro ha cumplido de una forma muy satisfactoria mis expectativas, tanto que hasta he aprendido numerosos pormenores de expediciones que apenas conocía.

La historia que cuenta "Yo, el FRAM" navega con soltura tal entre mares y tormentas compuestos de letras e icebergs hechos de palabras congeladas, llevando tu imaginación a ese universo helado del que tanto hemos leído de una manera diferente a como hacen otros libros, a través de la emoción y el sentimiento de un inanimado pero imprescindible compañero al que todos habían confiado sus vidas y al que todos los marineros, oficiales y exploradores hablaban, susurraban o palmeaban sin esperar más respuesta que un fiero crujir de sus tablones de madera.


A través de la pluma de Javier Cacho he revivido con el cierto calor, o mejor dicho frío, que te transmiten las inquietudes y emociones del atrevido y siempre bien dispuesto FRAM, aquellos momentos clave de la historia de la exploración Polar.

"Yo, el FRAM" es, como los anglosajones dicen, un "Page-turner"**, un libro ameno, emotivo, apto para todos los públicos pero no falto del  necesario contenido histórico y que sin duda no os podéis perder. Además, desde mi punto de vista, encarna el perfecto regalo para aquellos que se quieran iniciar en el fantástico mundo de la historia de las expediciones polares sin tener que naufragar en fechas,  lugares e impronunciables nombres de exploradores.

Así que, no os lo penséis:  ¡Adelante!

* FRAM significa "Adelante". Hay algo de teatral en mi comentario para darle algo de juego a la publicación. Lógicamente Javier no me estaba pidiendo consejo cuando me expuso sus planes, el proyecto estaba ya en marcha por su puesto y yo seguramente no dije tal palabra durante aquella conversación, pero si otras con aquel mismo significado. Es un privilegio encontrar personas que puedan combinar la habilidad de la escritura con la pasión por la historia de las expediciones  polares, algo no siempre fácil de encontrar. Los resultados, como no cabía esperar de otra manera, no podían ser mejores.

** Gira páginas o algo así